En su pobreza ha echado todo lo que tenía para vivir
Ref.: El Evangelio de san Marcos 12, 38-44Jesús al pueblo prevenía
de la vana ostentación,
que busca la admiración
con soberbia y altanería.
El escriba que creía
ser el dueño del altar,
solo sabe devorar
las casas de las viudas;
con sus oraciones mudas
su condena va a ganar.
Se sentó frente al tesoro
para ver la realidad,
cómo daba la ciudad
sus monedas y su oro.
Muchos ricos con decoro
aportaban en exceso,
pero el Maestro da peso
al desprendimiento puro,
viendo el corazón seguro
en un acto tan espeso.
Se acercó una viuda pobre
colocando con amor,
ante los ojos de Dios,
dos monedas sin renombre.
No importó que no sumase
una gran fortuna entera,
ella dio de tal manera
que superó la opulencia,
pues vació con inocencia
su despensa verdadera.
Llamando a sus seguidores
Jesús claro sentenció:
"Esta viuda les ganó
a los ricos bienhechores.
Ellos dan de sus honores
lo que les está sobrando,
mas ella se fue entregando
al dar todo su sustento".
Y con este mandamiento
nos bendice predicando.