𝕰𝖑 𝕰𝖛𝖆𝖓𝖌𝖊𝖑𝖎𝖔 𝖊𝖓 𝖉𝖊́𝖈𝖎𝖒𝖆𝖘
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*Dios no mira el exterior*
*Dios no mira el exterior*
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Un centurión se postró
ante Cristo con premura,
relatando la amargura
del criado que enfermó.
Su gran fe se demostró
al clamar: "No soy, Señor,
digno de este gran favor,
di una palabra sagrada
y mi siervo en la morada
sanará por tu valor."
El Maestro se admiró
de una fe tan verdadera,
que no halló en la tierra entera
de Israel, y proclamó
lo que el cielo decretó:
Al momento, la salud
retornó con plenitud
al enfermo en su agonía,
pues el bien que lo asistía
obró con exactitud.
Luego a casa caminó
de Simón, donde yacía
la mujer que padecía
una fiebre que quitó
con la mano que tocó.
Y al llegar el atardecer,
con su voz y su poder
alejó los sufrimientos,
asumiendo los tormentos
que Isaías vio prever.
Dios no mira el exterior
ni la crítica mundana;
su mirada soberana
no se muda ante el dolor.
En la angustia o el temor,
Él se acerca con piedad;
ve nuestra perplejidad,
nos convoca en la agonía,
y al oírnos en su día
se admira de la bondad.
27 de junio de 2026
_Ref. EL Evangelio de Mateo 8,5-17_